Víctor Samuel Rivera

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Este blog, Anámnesis, es un esfuerzo por hacer una bitácora de filosofía política desde el ángulo de la hermenéutica filosófica.
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sábado, 14 de noviembre de 2009

Del diálogo al conflicto. Lezione di Congedo de Gianni Vattimo




Del diálogo al conflicto
Apuntes sobre La Lezione di Congedo de Gianni Vattimo

Víctor Samuel Rivera
Universidad Nacional Federico Villarreal

En esta ocasión deseo hacer un trabajo expositivo, sencillo, sin mayores pretensiones, de la filosofía política reciente de Gianni Vattimo, a partir de un texto que consideramos clave: “Del diálogo al conflicto”. Se trata de la lección magistral en ocasión del retiro de la carrera docente de Gianni Vattimo en la Universidad de Turín (2008), que su autor ha tenido la gentileza de alcanzarme, entre otras cosas, por el personal interés que tengo en los últimos tres años por la hermenéutica de la violencia, asunto sobre el que deseo preparar un texto grande. “Se nota que no has leído mi Lezione di Congedo”, me escribió en alguna ocasión. En efecto. No la había leído, pero tampoco me era indiferente. Ya me habían hecho referencia de ese documento antes tanto Teresa Oñate (UNED) como Daniel Mariano Leiro (UBA), que estuvieron presentes en Turín. Tenía también la noticia de que Gianni pensaba escribir un texto grande sobre filosofía política que diera forma a la Lezione di Congedo. Daniel me hizo saber ambas cosas a propósito de mi texto, Tras las manos del Führer (ver la banda derecha de esta página), una reflexión mía sobre la decisión histórica de Heidegger de prestar servicio para Alemania en 1933. En una ocasión Gianni y yo hablamos de Heidegger. Se puso muy molesto y su italiano se hizo enérgico, pero también demasiado rápido para registrar la respuesta. En resumen: Heidegger habría traicionado presuposiciones de su propia filosofía. Pero hay una esfera en la que a mí continúa sin parecerme razonable considerar que Heidegger fuera inconsecuente. Al contrario. En realidad considero que es más razonable decir que Heidegger tomó una decisión desafortunada, y no que se traicionó a sí mismo. Pero de esto se trata en mucha medida la Lezione di Congedo.

Gianni me mandó la Lezione di Congedo tal como está, esto es, tal y como la conferencia fue leída en Turín. Contiene fragmentos sin concluir, notas incompletas y observaciones de pasada. Por un momento no comprendí la importancia del texto, su singularidad. No tengo permiso de su autor para postearla como está, como era más mercantil para mí, en cuyo caso la hubiera colgado en La Coalición, pero no hay problema en citar algunos detalles, cosa que haré en italiano. El original me da 19 páginas a espacio doble en 16 puntos, pero 6 carillas exactas en el formato de este blog (cada uno de cuyos posts tiene el equivalente de 4 carillas). Es, pues, un texto casi tan pequeño como este ensayo, lo que me permite el lujo de dar tantos rodeos antes de resumirlo y comentarlo.

“Del diálogo al conflicto” (DDC) es un texto-síntesis de filosofía política a partir de los supuestos y el lenguaje de la versión “nihilista” de la hermenéutica, tal y como Vattimo la practica. Pero, como suele ser con todos los textos de Gianni desde fines de la década de 1990, DDC puede ser leído desde varios estratos, con diferentes niveles de abstracción. El más notorio para el lector no especializado es el histórico-social. En este caso la contraposición entre el imperialismo norteamericano y otras posibilidades históricas que le hacen frente. Gianni propone el asunto en torno a las consecuencias del lenguaje social del “pensamiento único” como forma privilegiada de normatividad política. De acuerdo con sus textos de la última década, “pensamiento único” es también el lenguaje general de “la Ilustración” (entendida como en Adorno) y también el lenguaje de “los liberales de izquierda” (esto es, de los socialdemócratas). Se alude en general a un modelo de lenguaje político excluyente que ha caracterizado a las sociedades capitalistas contemporáneas, y en particular a los Estados Unidos. En palabras del propio Vattimo (para que no se diga que nosotros “los ultramontanos” nos inventamos nuestro lenguaje): “il pensiero unico, il quale si identifica in ultima analisi con ciò che i politici chiamano –quando nominano- il Washington consensus, al di fuori del quale non c’è che il terrorismo con tutti i suoi derivati”. El “pensamiento único” tiene como característica una apropiación ética de la exclusividad de los lenguajes políticos. Es la idea de lo “políticamente correcto” que hace de rasero y justificación para la simple liquidación del enemigo –cuando, evidentemente, -esta es posible-.




En torno de la aproximación anterior al lenguaje histórico-social, el tema que sigue en interés para el auditorio es el caso Heidegger. En este sentido, esto es, como posición en el lenguaje histórico-social, Gianni habría recogido con cierta confesada simpatía al Heidegger que no les gusta a los ilustrados y liberales. El pensamiento único es la confirmación de que el Heidegger más desagradable es objeto de recuperación (como gusta decir el propio Vattimo: de “verwindung”). En efecto. El texto recoge como héroe al Heidegger que odia el pensamiento único: el Heidegger antimoderno, el Heidegger campestre de la Selva Negra. Se pregunta nuestro filósofo: “Possiamo, noi fanatici heideggeriani, riscattare finalmente l’antimodernismo di Heidegger, la sua diffidenza peri l dominio tecnoscientifico universale?”. La respuesta no podría ser más explícita y es indudablemente afirmativa. Hay que recatar “Todo o casi todo” de “lo que ha sido tomado como signo de oscurantismo y nostalgia por la vida patriarcal de los bosques alemanes”. Dice literalmente: “Tutto, o quasi, quello che gli è statu rimprovato da sempre come segno di oscurantismo da Foresta Nera, di nostalgia per la vita patriarcale delle campagne tedesche, persino, diciamolo, la sua infelices celta peri l nazismo nel 1933, prende un colore diverso alla luce di quanto sta succedendo oggi a causa Della globalizzazione e Della omologazione imperialistica del planeta”.

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Hasta aquí estamos claros: tratar del pensamiento único y de la reincorporación moral de Heidegger son parte del mismo diagnóstico. No se trata de recoger al Heidegger en tanto que fue nazi, sino en tanto fue capaz de responder como filósofo a lo que el fenómeno del imperialismo global ya significaba en los años 30’. En realidad es una circunstancia de los lenguajes histórico-sociales responder a la misma lógica de las denuncias del Heidegger de los años treinta contra la expansión planetaria. Desde el punto de vista filosófico es lo mismo: la historia que se desarrolla a través de la tecnología y se impone sobre el mundo del hombre como dominio y exclusión ontológicas. Esto ya era cierto históricamente para la política de los 30’ (especialmente la liberal) a través del poder dominador de la tecnología. El “imperialismo” de la América de 1938 no es diferente del de 2009. Vattimo habla de “neutralización” y “homogeneidad” por medio de los “verdaderos derechos humanos” (los liberales) y la “esencia del hombre verdadero” (el hombre cosa liberal). Las ruinas del mundo confirman. En este ámbito histórico-social, se trata de hacer resistencia a la globalización como expansión y consolidación de un poder político, el poder de los Estados Unidos.

Con las claves anteriores, “pensamiento único” y “Heidegger antimoderno”, podemos llegar al nivel de reflexión que es el más arduo, pero también por ello el más importante. Se trata del tema mismo de la Lezione, a saber, por qué ir del diálogo al conflicto, pues los temas anteriores no son filosóficos propiamente. Se trata –de acuerdo al propio Vattimo- de una Kehre, de un viraje vattimiano, que es también anuncio de algo, pero para no agotar a mis lectores, les dejo el resto para el próximo post.

jueves, 4 de junio de 2009

Un año de Anamnesis



Un año de Anamnesis
Un año para el pensar de los pobres


Víctor Samuel Rivera
Universidad Nacional Federico Villarreal


Estaba entonces en Francia, en ocasión de unas guerras que aún no han terminado, y venía de visitar a Gianni Vattimo por su santo en Montecarlo, que es como asistir en Frankfurt a la coronación del Santo Emperador, cosa que hizo Descartes cuando decidió pensar. Leyó allí al paso la Sagesse, del escéptico Pierre Charron, que le había regalado ese año un profesor del colegio. De haber militado con los herejes de Holanda, Descartes se pasó al bando imperial. Lo más probable es que se uniera a los ejércitos imperiales como consecuencia de esa lectura escéptica, cuya norma básica es ésta (faire attention!): en tiempos de incertidumbre hay que abrazar, no la verdad, sino la incertidumbre menos perturbadora, para ver desde allí la perturbación general del universo. No olvido que algunos lectores requieren saber que Descartes fue a honrar al Santo Emperador en 1619, al inicio de la Guerra de los Treinta Años, entre la tradición y la modernidad, y que Descartes era francés, y que los franceses tenían razones políticas para odiar al Santo Emperador y que por ello Francia apoyó en esa guerra mundial europea a los herejes de la Liga Protestante, para lo que hicieron causa común con Cristina de Suecia, la jefe política de los herejes. Francia apoyaba la incertidumbre, pero un francés resolvió apoyar la certeza. Había leído la Sagesse de Charron. Débil era su certeza, en el mismo sentido del "pensamiento débil", ya que fundada en el más atroz escepticismo de la contrarreforma francesa. Descartes, lector de Charron (y de Michel de Montaigne) sabía que la causa imperial no era la causa de la verdad, sino la de la seguridad política, esto es, la elección de la “sabiduría”: De la sabiduría en tiempos de incertidumbre.



Hace año y medio estaba entonces en Francia, adonde me llevó el deseo de actualizarme en la lectura de Joseph de Maistre y Charles Maurras, revisar la literatura sobre l’Action Française y, sobre todo, asistir a la Santa Misa en Saint Germain l’Auxerrois, la antigua iglesia de los reyes de Francia. Venía del santo de Gianni, en Montecarlo. Y fui entonces invitado a Bretaña por François Rambaud, cuyo hermano Alain me dijo: “Tal vez, Víctor Samuel, no volvamos a vernos nunca. Yo sé que viajas seguido, pero, ¿cuántas veces crees que vamos a vernos aquí, en Bretaña?” (¡ah Bretaña, cuánto tenía que ver con Descartes!). “Volveré seguido a París –le mentí-, y podremos ir juntos a la misa de Saint Germain l’Auxerrois, Alain”. Alain me dijo. “Se me ocurre que debo ayudarte abriéndote una cuenta de Facebook. Y también te voy a enseñar a mantener tu blog, y así vamos a estar siempre cerca. Aunque nunca nos veamos, nos veremos siempre. Puedes colgar videos allí, y yo los veré, y con mi hermano puedes hacer debates y lecturas, porque yo no sé español”. Yo, un incapaz informático a quien le tomó un año y medio aprender a usar el hotmail.com y el Messenger, no me hacía debatiendo en un blog al que seguramente no sabría ni cómo ingresar (como era el caso), pero me pareció conmovedor que la nueva juventud europea me enseñara a realizar la nostalgia con las herramientas del mundo tecnológico que no conozco. Ya llevaban meses mis amigos Antonio Fortunic (el cineasta de El Comercio) y David Villena (el filósofo analítico) instándome a usar una cuenta blogspot, que malamente había abierto sin saber cómo usar. Recuerdo aún cómo Gianni y yo la mirábamos en Montecarlo, y él se quejaba de los escudos de Austria y del dorado brillante del Santo Imperio y me decía que por qué no, que qué había de malo en la tecnología y que a otra gente le iba mejor, aunque él tenía una página web. Yo no podía pagar una página web. Pero, ¿y si Alain tenía razón?



Y las guerras no terminaban, sino que el poder liberal, un poder vengativo y excluyente comenzaba a librar sus primeras derrotas realmente graves. Estando en los Países Bajos Españoles (hoy Reino de Bélgica), ya con mi blog y mi Facebook, recuerdo aún el cóctel por el fin de la dominación del mundo tecnológico en casa de mi amigo el pintor Paul Ackermann. La Bolsa de Nueva York había tenido su primer remezón fuerte en enero de 2008. Era evidente que en los meses siguientes el sistema financiero entero, la base factual del mundo del nihilismo iba a desplomarse. Al fin la Madre de las Democracias mordería el polvo terrible de la caducidad. En París di gracias a Dios especialmente en la misa cantada solemne por la Sagrada Familia. Al fin el mundo liberal iniciaba su final definitivo, lo que a ojos del hermeneuta es el signo esperado pero imprevisible de la consumación del nihilismo. Era un signum temporis. El creciente poder fáctico de la libertad latinoamericana, las consecuencias del cambio climático, la locura bélica de los demócratas contra el mundo eran otros signos ciertos de que era hora del Evento apropiador. Era el primer relampagueo del Ereignis (esto es, el acontecer apropiador); lo que acontece se deja ver en el trasfondo de la negación de la verdad, y el mundo tiembla. Era pues, hora de estar dichosos. El mal mostraba la radicalidad de su abismo y el hombre era convocado por el evento a decidir. Los liberales porfiarían de la mano del mundo que nos oprime, pero los pobres veíamos ya el advenir de la justicia, era pues, tiempos de volver a la iglesia, tiempos de cantar ya el verdadero canto de la liberación. Pero, ¿qué podía hacer el filósofo que conoce sin que sea dado que intervenga? De Maistre aconsejaba rezar. Yo rezo más cada día. Aún creo que es una fórmula buenísima, pero mis antecedentes me pedían otra cosa, algo más.


Junto al nacer de mi blog una serie de pequeñas circunstancias comenzaron a estimular su consolidación, de la que se celebra un año. El blog y sus consecuencias son mi parte en el teatro del mundo, son mi salutación al Evento apropiador, mi entrega al evento, del que ahora soy enviado y no espectador. En el mundo de la incertidumbre, pues, me he acercado a pensar entre las tropas del Emperador, en una estufa, junto al fuego, mientras la ruina financiera, la violencia política y el colapso planetario brillan la grandeza del Evento. El blog es un ensayo de “bitácora de apuntes” –como creo recordar me escribió una vez el filósofo español Miguel Angel Quintana Paz-. Trato de que sea el desarrollo de una genuina columna de filosofía política, recubierta de mi persona, ese yo ensayístico que tanto gustaba a los escépticos de los siglos XVI-XVII. Es como tal que intercambio con ella con el propio Miguel Ángel, con buenos amigos de Science-Politique de París, con Piero Venturelli, de Boloña, y profesores y académicos tan variados como Enmanuel Taub, Daniel Leiro (Argentina), Roberto Fragonero (Costa Rica), Francisco Baciero (Sevilla), Luis Fernando Fernández (Medellín), Antonio Hermosa (Murcia), Sixto García (Valladolid), Teresa Oñate (UNED), el propio Gianni Vattimo (Turín) entre muchas personas a quienes debo omitir más por temor a extenuar al lector que por falta de ganas de hacer con todos ellos homenaje. Es un honor ser leído por gente tan apreciable en todos los aspectos. En Lima, un año del blog me ha permitido reencontrarme con buenos amigos, como los doctores Eduardo Hernando Nieto (PUCP), Bernardo Regal (U. de Lima) o Dick Tonsmann (UNMSM). Lo más importante, me ha regalado nuevos y grandes amigos, los más llamativos con toda certeza Raul Haro (es ejemplo de moderación), Ricardo Milla (ese loco simpático) y el Círculo de lectura de filosofía política, a cuyos actuales 15 miembros hay que agregar dos franquicias (o sea, dos círculos hijos). La misma línea ha estimulado la creación de nuevos blogs de pensamiento alternativo, el nacimiento de la existosísima e internacional La Coalición. Frente al afán insaciable del nihilismo por acabar con todos nosotros, el valor de asumir el Evento apropiador y gozar de su brillo radiante en la noche del mundo Ilustrado.



Volvamos, pues, al inicio. Volvamos a mi viaje a Montecarlo, donde tanto y tantas cosas hube de meditar con Pierre Charron, en el mundo de la incertidumbre. Yo estaba entonces en Francia, en ocasión de unas guerras que aún no han terminado, y en que los pobres de la Tierra habían de luchar contra los poderes correctos del pensamiento único. La “secta” –como diría de Maistre- está perdida, defendiendo furibunda su ocaso. Mientras tanto, el retorno y el cambio van de la mano con el Evento y la alternalidad es tanto reinstalación como recuperación en el Ser. Y vemos en procesión al Papa, al futuro Gran Califa del Oriente, a nuestro Chávez, a la América libre, a Corea del Norte, a la nueva Tailandia, a la Nueva China. De la mano hoy del evento, camino al misterio de un horizonte imprevisible, tras los efectos de una modernidad que nos aniquila, recibamos en brindis el relampagueo del Ereignis como lo que es, el anuncio de un mundo que no será ya nuevo, sino siempre viejo, siempre el mismo, el pensar inaudito del valiente, del noble, del generoso, el pensar del pobre, del que por fin descansará en la orilla del infinito mar del buen reposo.



Brindemos pues por la anamnesis del mundo mejor, y brindemos por el pronto olvido sabio del mundo peor, ese mundo “cívico” diseñado para hombres que sólo creen en la mercancía y la circulación violenta de la nada. Hagámoslo en este tiempo de incertidumbre, pues es el tiempo del brindis. Hagámoslo con la luz única inextinguible del fuego siempre vivo de la flama invicta, brindo por un año más, con tiempo aún algo para mí, para que el que piensa entre los ejércitos imperiales pueda, junto al calor de la estufa en el frío invierno, meditar en la solemne coronación del Santo Emperador.

 
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