Víctor Samuel Rivera

Víctor Samuel Rivera
El otro es a quien no estás dispuesto a soportar

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Lima, Peru
Doctor en filosofía. Magíster en Historia de la Filosofía. Miembro de la Sociedad Peruana de Filosofía desde 1992. Como información general, tengo 51 años, hago pesas, crío tortugas peruanas Motelo y me enorgullezco de mi biblioteca especializada. Como filósofo y profesor de hermenéutica, me defino como cercano a lo que se llama "hermenéutica crítica y analógica". En Lima aplico la hermenéutica filosófica al estudio del pensamiento peruano y filosofía moderna. Trabajo como profesor de filosofía en la Universidad Nacional Federico Villarreal, así como en la Facultad de Teología Pontificia y Civil de Lima. He escrito unos sesenta textos filosóficos, de historia de los conceptos, filosofia política e historia moderna. Tengo fascinación por el pensamiento antisistema y me entusiasma la recuperación de la política desde el pensamiento filosófico. Mi blog, Anamnesis, es un esfuerzo por hacer una bitácora de filosofía política. No hago aquí periodismo, no hago tampoco análisis político de la vida cotidiana- De hecho, la vida cotidiana y sus asuntos no son nunca materia del pensamiento.

lunes, 18 de enero de 2016

Relato oficial XV Congreso Nacional de Filosofía Universidad Nacional del Altiplano (parte IV y última)




Relato oficial
XV Congreso Nacional de Filosofía

Universidad Nacional del Altiplano (parte IV y última)

“Conflictos culturales. Actualidad y perspectivas”

26 – 30 de octubre / 2015


Dr. Víctor Samuel Rivera
Universidad Nacional Federico Villarreal
Miembro de la Sociedad Peruana de Filosofía


En la atmósfera de lo raro, extraordinario y grandioso, la Dra. Delgado recibió de las autoridades de la Universidad Nacional del Altiplano el grado de Doctor Honoris Causa. La familia Chacaltana, notoria casa histórica del pueblo aymara, complementó de modo espontáneo ese honor con una ofrenda inesperada a la Dra. Delgado. Le fue entregada una imagen de la Virgen de la Candelaria de Puno que, como es bien sabido, es representativa de la cultura del Altiplano. Entre sollozos, se entregó copia de la imagen también para honrar a Fidel Castro, revolucionario icónico y mandatario por décadas de Cuba; Castro, ese líder histórico de la revolución americana contra el poder imperial del liberalismo metafísico, que Cuba tan bien ha conocido luego de 50 años de opresión política y económica de los Estados Unidos. Claudio Chipana fue objeto de un reconocimiento especial por sus aportes en el Congreso. Sentidas y tiernas palabras de gratitud de parte de los organizadores y las autoridades de la Universidad debían haber cerrado el evento, pero había en Puno una secreta llamada, entre la admiración y el temor, que extendió las actividades hasta el día siguiente, en que se hizo visita de Sullustani, localidad famosa del Altiplano peruano por hallarse allí las chullpas o lugares de entierro del mismo nombre, moles de piedra que desafían, como lo hace el filósofo, la finitud. Y el final, el final que hace sentido y cierra, a la vez que es apertura, fue la cuarta y última tertulia, la tertulia del viernes.

Este relato no termina en Sullustani, sino en la tertulia, la última tertulia de este congreso, que se llevó a cabo esa noche cerca de las instalaciones de la universidad, esta vez con el resabio de todos los alcoholes, el canto andino gozoso, la discusión circunstancial, pero honesta, los proyectos de planes y reformas que se dejan al azar y que todo entusiasta como lo era cada uno de quienes allí estuvimos tiene luego del vino, aunque también del pisco, y la cerveza y ocultos rones, que más de uno tenía encaletado en la chaqueta. La tertulia, en este congreso, ha terminado siendo el lugar privilegiado, allí donde, en prioridad sobre todas las cosas, yació con el hombre la verdad. Este documento, cuya versión original fue leída por su autor en el Acto de clausura del viernes 30, debe concluir con una doble declaración de gratitud. La primera con los organizadores del evento, cuya labor y cuidado han sido la constante durante estos días de fiesta filosófica, y la segunda, con todos aquellos profesores y alumnos de filosofía, sin restar el digno lugar que los investigadores independientes han aportado, sobre todo al tema de lo andino; todos, organizadores, conferencistas, ponentes y asistentes, han sido honestos y laboriosos, dialogantes y comprometidos, pues han dado testimonio, para sí mismos, pero también para la comunidad que representaron estos días de noviembre de 2015, de la vocación profunda de la filosofía. De forma misteriosa, hay algo que la llama desde la historia social y política para forjar, como los filósofos suelen hacer, un destino de la humanidad, ese destino que la historia le ha asignado. Muchas veces el vino, el pisco de Moquegua, nuestra plebeya cerveza, indica al filósofo sobre algo más allá.


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