Víctor Samuel Rivera

Víctor Samuel Rivera
El otro es a quien no estás dispuesto a soportar

Datos personales

Mi foto
Este blog, Anámnesis, es un esfuerzo por hacer una bitácora de filosofía política desde el ángulo de la hermenéutica filosófica.
Mostrando entradas con la etiqueta Zenón Depaz. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Zenón Depaz. Mostrar todas las entradas

domingo, 28 de junio de 2020

Conafil/ Relato del XV Congreso Nacional de Filosofía/ Universidad Nacional del Altiplano




          Comparto con los lectores el Relato del XV Congreso Nacional de Filosofía del Perú/ Conafil XV, 2015, celebrado en la Universidad Nacional del Altiplano (Puno). Junto a una conferencia magistral, en que recuerdo gustoso la presencia de Claudio Chipana, peruano residente en Londres, hoy fallecido, y en cuyo homenaje deseo colgar este texto, me fue solicitado también redactar el relato del Conafil. El documento final, leido delante de la Asamblea de Conafil, tiene en su forma actual 11 páginas. Como las Actas respectivas no han sido impresas, que era lo que se tenía por previsto, y se hayan cada día más cerca el Conafil 2021 por el Bicentenario de la República, así como el inminente Congreso Nacional de Estudiantes de Filosofía, pre-congreso Conafil, me siento obligado a publicar este testimonio de 2015.

Relato / XV Congreso Nacional de Filosofía/
Universidad Nacional del Altiplano
Conflictos culturales
Actualidad y perspectivas
26 – 30 de octubre / 2015

Víctor Samuel Rivera
Miembro de la Sociedad Peruana de Filosofía


Desde 2001, que es el año en que ocurrió el célebre atentado del 11 de setiembre en Nueva York, la Tierra entera se haya afectada por una atmósfera de conflicto. Esa fecha, sin embargo, conocía el idioma del diálogo casi como su lengua exclusiva y excluyente para el interés de la filosofía. Eran las épocas del triunfo aparente del mundo burgués a escala universal, así como sus sistemas institucionales, económicos y de otro tipo, en lo que se llamaba de manera prepotente entonces pensamiento único. La patencia y la extensión de los conflictos en el mundo humano desde esa fecha, que recordamos hoy en la actualidad de guerras trágicas y violencia a escala planetaria, han llegado a cuestionar seriamente el carácter conservador de ese lenguaje del diálogo. La violencia en la que somos y nos movemos exige a la comunidad filosófica encarar realidades de las que, posiblemente, el hombre preferiría no ser testigo; sería indecente, en términos de la filosofía, sin embargo, darle la espalda al sufrimiento expandido del hombre por el hombre para hacer de cuenta que la aldea/mercado anda bien, que no se sufre tanto, que el mal no vale tanto como el bienestar: Eso sería una especie de hipocresía profesional, algo que en un filósofo es responsabilidad mucho más grave que en nadie más en el mundo civil. De otra parte, ancestrales rivalidades étnicas, regionales e incluso culturales del Perú, que se han hecho visibles tristemente junto a la corrupción y la violencia en los últimos 20 años de régimen democrático, son un estímulo para re/significar e instalar la pregunta por el dolor entre los filósofos peruanos. Este es el contexto para la convocatoria del XV Congreso Nacional de Filosofía.




















“Conflictos culturales”, fue el tema general de la convocatoria. Un congreso convocado para pensar filosóficamente el conflicto ha resultado ser, por la naturaleza misma de la gravedad y el interés que el tema convoca en tiempos recientes, un motivo para afianzar y recrear este espacio para el diálogo que constituye un Congreso Nacional de Filosofía. Lo ha recreado como agenda del pensar, también como agenda de la responsabilidad del filósofo en el Perú. Como ocurre con todo espacio humano, este giro al interés por el conflicto corresponde a un horizonte común de preocupación humana, incluso más allá de lo que es previsible por cada uno, que quizá no es plenamente consciente de que es el conflicto mismo, y no tanto cada uno, el que convoca e instruye en el sentido de las cosas que nos convocan. Pero, para nuestro consuelo, no hay conflicto sin diálogo, del mismo modo que no hay diálogo genuino allí donde no hay un lugar concreto, con sufrimientos reales y palpables, por así decirlo, que ofrezca el medio donde el diálogo fluya y pertenezca.En el caso del XV Congreso, el diálogo sobre el conflicto se ha situado claramente en el horizonte de lo andino, así como del interés por conferirle una articulación discursiva, con las discrepancias que todo diálogo genuino supone y donde unos y otros tuvieron acogida, empatía y, debe decirse, amistad.


La lección más grande, más amplia y más maravillosa que pudo legar el conflicto fue la amistad. Su escenario fue Puno; se instaló allí, desde arriba, la cumbre de América, entre las alturas desoladoras y la presión intensa del fluir de la sangre.

(Si el lector desea leer el resto de las 30 páginas de composición, se sugiere aplastar la imagen del Emperador Pachacútec)





viernes, 22 de junio de 2018

La cosmo-visión andina, de Zenón Depaz








Les ofrezco la primera reseña sobre el notable libro de Zenón Depaz, La cosmo-visión andina en el Manuscrito de Huarochirí (2015).


Para acceder al texto en PDF, favor de buscar el ícono correspondiente en la columna de la derecha.

viernes, 8 de julio de 2016

Zenón Depaz para Rector de San Marcos




Reciba mi apoyo personal la candidatura del Dr. Zenón Depaz, prestigioso filósofo, para asumir el Rectorado de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos



lunes, 18 de enero de 2016

Relato oficial XV Congreso Nacional de Filosofía Universidad Nacional del Altiplano (parte III)




Relato oficial
XV Congreso Nacional de Filosofía
Universidad Nacional del Altiplano (parte III)

“Conflictos culturales. Actualidad y perspectivas”

26 – 30 de octubre / 2015


Dr. Víctor Samuel Rivera
Universidad Nacional Federico Villarreal
Miembro de la Sociedad Peruana de Filosofía


Las sesiones plenarias del mediodía del miércoles deben ser recordadas con especial aprecio, ya que fueron, ambas, expresiones de un profundo sentimiento de atención y cuidado del otro. La primera estuvo a cargo del Magister Julio Olórtegui, profesor de la Universidad de la Amazonía, quien abordó el tema central del congreso; su estrategia fue tratar el tema de los conflictos culturales a partir de la experiencia en la Amazonía peruana: el conflicto entre la racionalidad instrumental moderna, avalada por los media, los empresarios transnacionales, la élite intelectual y el Estado frente a la concepción que los pueblos originarios tienen del bosque y la tierra. Olórtegui fue sucedido por el Dr. Marcial Abanto, de la Universidad Nacional de Cajamarca cuya disertación, dedicada a la filosofía política, expuso las diferentes corrientes epistemológicas vigentes en la politología actual y concluyó con propuestas éticas para la integración de las poblaciones marginadas; la retórica de la exposición del Dr. Abanto conmovió a los asistentes.

La tarde de la jornada del miércoles 28 tuvo varios momentos representativos que debe recordarse. Sin interés en orden de importancia comenzaremos con la ponencia de Claudio Chipana, sanmarquino residente hace ya dos décadas en Londres, quien sobresalió en la sesión simultánea de filosofía de la cultura en una grave y seria ponencia sobre multiculturalismo, en que se sirvió de su experiencia en Europa. Fue precedido por Luisa Torres, estudiante de San Marcos, quien llamó mucho la atención con la provocadora tesis de defensa del esquema de reivindicación del Estado nacional; esto debe subrayarse, pues la posición sobre la nacionalidad en el XV Congreso se orientó de manera preferente al reconocimiento legal de la diversidad cultural; Torres iba pues, a contracorriente en el congreso, aunque no sea ése el caso en el orden internacional, donde las posiciones no hegemónicas coinciden con ella. Luis Torres enfrentó con audacia una larga disputa y aceptó la solicitud de permanecer en la sala junto a Chipana. En orden a la popularidad, la ponencia de día correspondió a Severo Gamarra, de la Universidad de San Marcos, cuya ponencia sobre ética y filosofía política ocupó los tres horarios disponibles de la simultánea, contando todo el tiempo con un lleno total y una extensa y nutrida discusión. Es correcto mencionar la ponencia política de Felipe Andrés Lázaro, “Lucha de clases y ética criminal”, que gozó también del interés de alumnos, profesores y varios plenaristas.





La parte académica de la tarde del miércoles 28 concluyó con la extraordinaria exposición del Dr. Zenón Depaz, cuyo poncho de rallas opacó todos los demás atuendo notables, con excepción de su sombrero norteño. Depaz, notable profesor de la Universidad Nacional de San Marcos y reconocido hermeneuta, hizo un trabajo de gran originalidad, que en lo futuro podría abrir un camino de pensamiento para la filosofía en el Perú. Desde la hermenéutica filosófica, Depaz hizo una traducción ontológica del famoso libro de Gamaliel Churata El pez de oro, al que pasó del lenguaje mítico y literario a un registro profundamente filosófico; su exposición generó legítimos comentarios de Héctor Escarza y Víctor Samuel Rivera, que coincidieron en asignar o reconocer el valor de la obra de Churata, puneño por adopción y andino por pensamiento, en quien se observó una perspectiva ontológica andina a través de la cual elaborar los conflictos culturales en general y, por supuesto, los de la propia región. Posiblemente, para el recuerdo de muchos, la exposición hermenéutica de la obra de Churata por Zenón Depaz será el más representativo discurso académico del XV Congreso.

La noche del miércoles 28 fue cerrada con una conmovedora reunión entre académicos, exalumnos, alumnos y organizadores del evento en el local del auditorio. Era la segunda tertulia. Luego de un breve paréntesis, Héctor Escarza convocó a todos los participantes del congreso a una nueva tertulia, que se celebraría en el mismo lugar que las sesiones plenarias. En cierto sentido, se trató de uno de los más conmovedores momentos del congreso, pues, como en la noche del martes, varios plenaristas y profesores destacados de la Amazonía, Ica, Trujillo, Lima, Ayacucho y, por supuesto, Cuzco, Lima y Puno, evaluaron con sus propios alumnos la trayectoria, falencias y logros del evento y sus proyecciones. Hicieron también algo que, siendo inédito en los congresos de filosofía, ratifica la voluntad profundamente humana que mueve y motiva a la filosofía en general. Confraternizaron… y cantaron en voz alta. La música de Cuzco. La música de Huaraz. La música de Junín, de Huamanga, de Ica, l música de los Barrios Altos de Lima, alegría, auténtica philía que Luis Enrique Alvizuri y Héctor Escarza remataron con canciones de humor, el himno a la cucaracha, la canción del migrante. Una noche feliz, una sopa blanca de Puno a las 12 de la noche.

El jueves 29 tuvo, sin lugar a dudas, una mañana intensa. Alejandro Ríos, de San Marcos, quizá contra la corriente predominante en la actualidad, defendió desde el sicoanálisis las posiciones racionalistas y neokantianas en política, con gran polémica de sus compañeros sanmarquinos, y del Magíster y sacerdote Hermógenes Coral, así como de Víctor Samuel Rivera, que se detuvo largo rato a dialogar para convencer a Ríos de que los diálogos tienen límites. Pero la estrella de esta mañana fue la ponencia del antropólogo de Puno Oscar Bueno quien, en un lleno total del aula correspondiente, tuvo larga polémica con Fidel Gutiérrez, Zenón Depaz, Claudio Chipana y Luis Albizuri, entre otros, sobre la cosmovisión andina. Hay que “reconocer la capacidad transformadora del pensamiento andino”, cerró muy serio Oscar Bueno. Esa mañana concluyó con las dos sesiones plenarias del mediodía. El Dr. Víctor Samuel Rivera hizo la ponencia “Charlie hebdo. El evento del fin del nihilismo cumplido”, una ontología hermenéutica de la violencia y los cambios sociales, donde augura el fin del mundo metafísico del nihilismo y una oportunidad para la recuperación de las identidades y el reconocimiento histórico más allá de las exigencias del nihilismo y el liberalismo metafísico. Luego de dura discusión con Claudio Chipana, se pasó la brillante exposición plenaria del Dr. Víctor Baltodano, de la Universidad Nacional de Trujillo, que motivó una extensa discusión con la asamblea. En la sesión de la tarde destacó la iniciativa del Grupo de Investigación Pedro Zulen, que presentó publicaciones recientes que pretenden recuperar el pensamiento de Augusto Salazar Bondy. Víctor Mazzi reeditó un lleno completo, esta vez con la presentación del libro Incas y filósofos, con gran acogida entre los asistentes.



El jueves 29 tuvo un cierre muy significativo con la presencia en la sesión plenaria del Dr. José Lora Cam, representando al Centro Cultural ALFIL, de Arequipa. Lora Cam, conocido filósofo regional de tendencia marxista, volcó su larga experiencia vital para recuperar, en claro contraste con la tendencia y el interés general de la asamblea, la hegemonía de posiciones racionalistas y cientificistas propias del marxismo, lo que motivó un intenso debate que se prolongó, con la intensidad que caracteriza al Dr. Lora Cam, mucho más allá de los límites horarios. Su argumentación, largamente sujeta a debate, planteó el tema general del tipo de argumentación que se considera razonable en los congresos profesionales. En cualquier caso, sin duda, hay que ver la parte positiva del debate. En filosofía, nunca nada está demás ni sobra y todo debate, por difícil y arduo que pudiera resultar, puede al final ser instructivo y enriquecedor, en este caso, respecto de la auto-representación que la comunidad académica tiene de su propia responsabilidad, tanto ante los problemas que desea abordar, como ante la legitimidad de qué es un argumento razonable y qué no lo es. El debate al respecto prosiguió en la ya institucionalizada tertulia de la noche, subrayando allí Carlos Mora, Claudio Chipana y Víctor Samuel Rivera, entre otros, la necesidad de precisar las fronteras de la filosofía y reafirmando la necesidad, que es histórica y social, de entrar en diálogo y afirmar la identidad de lo andino como medio de reflexión humana. La tertulia de esa noche desembocó en un documento histórico, la Declaración de Puno, en la cual sus adherentes expresan su punto de vista sobre la responsabilidad moral y los compromisos a largo plazo del pensar andino, peruano y latinoamericano.

La jornada de la mañana del viernes 30, en el auditorio principal, fue un ejemplo manifiesto de la seriedad y el valor de la filosofía académica para la compresión y elaboración social de los conflictos sociales y culturales, y estuvo a cargo del Dr. Fidel Tubino, conocido profesor de la Pontificia Universidad Católica del Perú. Con herramientas tomadas de filósofos como Michel Foucault, entre otros consagrados de la tradición universal, Tubino acercó la filosofía a los problemas de la vida social concreta, en una argumentación seria, situada en su propia experiencia de diálogo intercultural con los pueblos originarios de la Amazonía peruana. Cerró la sesión con la elección por la Asamblea de la sede para el XVI Congreso Nacional de Filosofía, algo bastante agitada y, no cabe menos decir, disputada. Luego de un genuino debate académico que enaltece el esfuerzo de los organizadores del congreso, se resolvió que la sede del XVI Congreso Nacional de Filosofía, en elección según las normas establecidas, por mayoría de tres cuartos de los votos de la asamblea, recayera sobre la Universidad San Cristóbal de Huamanga.

La tarde del viernes 30, como suelen ser las paradojas de la vida del filósofo, fue a la vez fresca y agitada. Un ardiente sol de media tarde –ante el que nada se oculta-: un desafío para los nervios a la vez que un placer para la sutileza. Las polémicas suscitadas por el discurso de Lora Cam no cesaban en los corrillos de plazas y bares, en bancas, en cafeterías, en círculos asegurados de privacidad al interior de un auto, previendo que Lora Cam pudiera, transgrediendo las leyes inmutables de la naturaleza material, interrumpir allí desde la nada.  Poco antes del cierre, las tensiones se concentraron en la cafetería. Mientras Lucio Gutiérrez y Héctor Escarza concertaban los preparativos del programa de cierre, Fidel Tubino, Claudio Chipana, Carlos Mora, María Esther Llamoja, Víctor Samuel Rivera, el Padre Hermógenes Coral, Enrique Alvizuri y otros varios colegas de Trujillo, Amazonas y Puno continuaban filosofando en un congreso interminable; se sucedían el conflicto y su relación con la modernidad; la evaluación del multiculturalismo como política de Estado para administrar conflictos; temáticas ambientales, relacionadas al carácter instrumental de la filosofía hegemónica, en especial en sus categorías antropológicas y morales; recuperación de categorías ancestrales y religiosas para enfrentar el mundo de la tecnología, hostil tanto al hombre como a la naturaleza: las urgencias conceptuales para pensar el presente desde el mundo andino y el Perú. Vino entonces la versión inicial de este relato, escuchada con la sonrisa cómplice de la Asamblea entera. Como todas las narraciones, es un decir que retrae la memoria, acerca el recuerdo a la vez que omite y olvida, como Heidegger ha recordado es de la esencia de la verdad; olvidar para mejor recordar, dado como es el recuerdo, no otra cosa que la afirmación de un destino.

Alisa Delgado Tornés sorprendió después a muchos, al disertar en una sesión extraordinaria a las 4:30 de la tarde, que se había reservado de sorpresa. La profesora de Cuba confirmó el compromiso de su disertación inaugural. Escrito en este relato en nuestro propio lenguaje, hay que decir que la Dra. Delgado confirmó que el genuino discurso filosófico recoge, se encarga y cuida de lo mejor de aquello que nos llama, que el filósofo descubre en el Ser, esto es, en los acontecimientos históricos y sociales bajo cuyo péndulo es posible tanto la libertad del hombre como su integración en el todo más grande que lo abarca y bajo su sentido se instala. Un aplauso sordo y unánime sacudió el Ande, en nombre de la tierra y los derechos históricos de los pueblos, con los que el filósofo se halla ser pensamiento y profecía. Acto seguido una ceremonia grandiosa y unos detalles que sería imperdonable omitir

sábado, 26 de diciembre de 2015

Relato oficial del XV Congreso Nacional de Filosofía (Parte I)






Relato oficial
XV Congreso Nacional de Filosofía
Universidad Nacional del Altiplano (parte I)

“Conflictos culturales. Actualidad y perspectivas”

26 – 30 de octubre / 2015


Dr. Víctor Samuel Rivera
Universidad Nacional Federico Villarreal
Miembro de la Sociedad Peruana de Filosofía


A nadie escapa que los conflictos culturales son de interés especial en la actualidad filosófica. Por diversos motivos, políticos, económicos, e incluso éticos y religiosos, los conflictos han llegado a configurar el relieve cotidiano del mundo del hombre. En cierto sentido resulta inevitable que, como parte de ese relieve, la realidad filosófica de nuestro país encuentre ella misma su horizonte de interés, allí donde las realidades conflictivas cobran mayor intensidad en la experiencia humana que otras. Es un caso atípico en la historia del mundo y de la filosofía, que ha sido tan generosa en su interés por la eternidad, la permanencia, la estabilidad política o la continuidad histórica y económica. Este relieve de conflictualidad afecta de manera especial al Perú, incorporado como está en la dinámica de encuentro virtualmente universal entre los intereses económicos y los intereses que los grupos locales, las tradiciones culturales y las diversas cosmovisiones étnicas y religiosas suelen oponerle. El carácter universal del relieve conflictivo conoce también oposiciones en el plano filosófico. La universalidad, que no sin motivo puede ser asociada a la dinámica del mercado y la economía, conoce sus filósofos. Las comunidades originarias, los pueblos ancestrales, los desamparados del “progreso”, y la “civilización”, las religiones y las culturas amenazadas por la universalidad conocen también los suyos. Todos en el relieve del mundo tienen sus filósofos. Desde el primer día del congreso Luis Enrique Alvizuri observó una peculiaridad de la representación congresal: de manera notoria, el segmento de la comunidad filosófica que se hallaba congregado en Puno podía extrañar a los representantes de la universalidad. Ellos fueron representados por su total ausencia. Esta ausencia marcó de modo esencial el desarrollo del sentido y el lenguaje del evento, cuyo acento recayó así en la identidad, la cultura y, quizá en grado aún mayor, en el tema del pensamiento andino. Esto mostró, de manera involuntaria, como suele suceder con la verdad, cuál es la experiencia peruana del conflicto y, de esa manera, también la pauta que deberá regir la reflexión filosófica futura en el Perú.

Anotado lo anterior, debe decirse que un congreso convocado para pensar filosóficamente el conflicto ha resultado ser, por la naturaleza misma de la gravedad y el interés que el tema convoca en tiempos recientes, y por la dimensión de presencia y ausencia que la realidad del evento mismo ha significado, el eje de diálogo que constituyó el XV Congreso Nacional de Filosofía. De manera particular, este relieve de ausentes y presentes correspondió a un horizonte común de interés, incluso más allá de lo que los actores mismos pudieron prever: En este caso, el diálogo sobre el conflicto convocado se ha situado claramente en el horizonte de lo andino y la necesidad de su articulación discursiva, con las discrepancias que todo diálogo genuino supone y donde unos y otros tuvieron acogida, empatía y, debe decirse, amistad.

El Congreso se abrió el lunes con la exposición magistral de Héctor Escarza, uno de los principales organizadores del evento, representando a la Universidad Nacional del Altiplano, que marcó a la vez la pauta de una comunidad filosófica convocada para pensar el conflicto. Escarza expuso la naturaleza de los conflictos culturales como problema filosófico y su plena vigencia a través de la historia reciente, así como su relevancia en el contexto local, en Puno, el mundo andino y el Perú. En este último sentido, subrayó dos tópicos que iban a atravesar el conjunto del Congreso: el problema del hombre del Ande que demanda reconocimiento desde su exclusión y silenciamiento en el mundo político y social liberal, así como la dinámica de la búsqueda de identidad y el origen de la conflictividad que afecta a los marginados del mundo universal liberal. Debe subrayarse la sugerencia de Escarza de que la problemática del conflicto, y más aún en el mundo andino, implica la reivindicación de formas de acercamiento a la realidad alternativas al racionalismo occidental, en particular el rescate del mito como fuente de horizontes de sentido. Escarza sugirió una ruta donde la racionalidad y el mito demandan reconciliación en lugar de ruptura, como ha sido la tradición predominante de la interpretación social de la filosofía, sobre todo desde el siglo XVIII y la filosofía de las luces. Es parte de lo que podemos llamar aquí una tendencia a la rehabilitación de la oscuridad y el misterio, propia de la filosofía peruana en sus diversas expresiones. Su exposición fue seguida por la conferencia de la Dra. Alisa Delgado Tornés, de la Universidad de Oriente, Cuba, una genuina apelación a la autenticidad en el mundo histórico y el ejemplo que en ello aporta la heroica historia de su patria; la Dra. Delgado extendió su postura a la exigencia de integrar en la temática de los conflictos culturales una reflexión sobre la diversidad en América Latina y su potencial en la lucha histórica de nuestros pueblos por alcanzar la libertad. Ambas conferencias magistrales dieron lugar a una extensa discusión que se prolongó mucho más allá de lo previsto, mostrando tanto la riqueza de las perspectivas como la libertad de los participantes.

Luego de las primeras sesiones plenarias del día lunes siguió una sentida ceremonia de inauguración, en la que destacaron tanto las palabras del Rector de la Universidad del Altiplano como las palabras de acogida del Magister Lucio Vizcarra. La jornada cerró con un cálido brindis, seguido de una secuencia de danzas aymaras y quechuas cuya expresividad y alegría inspiró a los asistentes a continuar, a través de la cena en común, la práctica del encuentro y el diálogo como forma de vida en la que el filósofo se reconoce.

El martes 27 de octubre se dio el inicio de las sesiones simultáneas, que fueron 11 con tres panelistas en dos turnos cada día, entre ese día martes y el jueves 29; esto supone una necesaria selección de lo más significativo allí donde sería deseable recordar a todos y cada uno de los expositores pues, en filosofía, nadie sobra ni estorba. La mañana del 27 de octubre se disputaron la popularidad dos de las once mesas de debate; la mesa de pensamiento y filosofía andina, largamente siempre muy concurrida, si  no la más concurrida del evento, compartió esta fecha el afecto del público con la dedicada a gnoseología, lógica y epistemología. Todos sabemos cuánto de antagonismo hay en esta curiosa disputa de popularidad, pues ambas mesas representan formas de presentar y significar la filosofía altamente diversas. Los responsables del éxito de la epistemología fueron primero Carlos Urrutia, de la Universidad de San Marcos, y luego Carlos Rojas Medina, de la Universidad Alas Peruanas. A las 10: 30 de la mañana el aula uno estaba tan abarrotada de público que mucha gente siguió los debates parada, en el piso o en el pasillo, hasta llegar a la zona externa al pabellón. En filosofía andina destacó la polémica suscitada por la ponencia de David Lupaca, de la Universidad Nacional del Altiplano quien, bajo la premisa de que “no hay filosofía sin metas” exigió llevar la reflexión sobre el pensamiento andino a la práctica. Participaron en el animado debate Héctor Escarza, Luis Enrique Alvizuri y Zenón Depaz, entre otros. Carlos Mora, conocido profesor de la Universidad de San Marcos hizo la propuesta esa mañana, en una de las mesas de filosofía de la cultura, de fundar un Estado plural como medio de rescatar la diversidad cultural de nuestros pueblos. Hizo uso abundante a este respecto de las reflexiones del filósofo mexicano Luis Villoro. Era el inicio de una participación intensa que habría de extenderse hasta el final del congreso y que es necesario reconocer.


lunes, 2 de noviembre de 2015







Declaración de Puno

En Puno, el día 31 de octubre de 2015, la asamblea que representaba la comunidad filosófica del Perú firmó la Declaración de Puno, un documento que simboliza las aspiraciones de la comunidad filosófica peruana por un nuevo orden político, la apuesta por un pensamiento alternativo al pensamiento único, tanto desde la cultura nacional peruana, la herencia ancestral de la cultura de nuestros antiguos reinos prehispánicos así como de la tradición filosófica, a la que ese patrimonio va adherido.

Abajo el texto oficial. Fue firmado por Zenón Depaz, Fidel Tubino Arias Schereiber, Aníbal Quijano, Héctor Escarza, Lucio Vizcarra, Víctor Samuel Rivera, Claudio Chipana, Carlos Mora, Fidel Gutiérrez, entre otros.




XV Congreso Nacional de Filosofía
Universidad Nacional del Altiplano
Puno Perú
Declaración de Puno
Los miembros asistentes al XV Congreso Nacional de Filosofía “Conflictos culturales, actualidad y perspectivas”, reunidos en la ciudad de Puno, declaran:
Los conflictos culturales tienen como causas factores socioeconómicos que conllevan situaciones de injusticia y marginación por lo que, para la solución de estos conflictos, es imprescindible el rol protagónico del Estado y de los agentes del conflicto mediante el diálogo intercultural.
El mundo actualmente vive tensiones y conflictos de distinta naturaleza originados por las inequidades globales como son la distribución desigual de la riqueza, la opresión y la falta de reconocimiento e inclusión de los pueblos originarios respecto de sus derechos y formas de pensar ancestrales.
El Perú es un país pluricultural y multiétnico con más de 40 etnias y lenguas aborígenes distribuidas a lo largo de las tres regiones de nuestro país, y aún enfrenta retos históricos como es el caso de la reivindicación social y cultural de los pueblos originarios.
La educación representa uno de los ejes centrales en la elaboración de objetivos nacionales, programas y estrategias para abordar problemas cruciales de desarrollo, identidad y soberanía nacionales. Pero la educación no solo debe tener un carácter nacional sino también intercultural y debe sustentarse en la diversidad inherente a la nación peruana, recogiendo permanentemente el legado cultural de los pueblos andinos, amazónicos y de la costa.
Rechazamos toda forma de discriminación de cualquier naturaleza a toda persona o grupo social en razón de su color, raza, lengua, origen o etnia. Al mismo tiempo abogamos por el respeto mutuo la riqueza cultural de nuestros pueblos originarios quienes practican la reciprocidad, la interrelación comunitaria, la solidaridad y el trabajo colectivo como forma de vida.
La filosofía y las ciencias humanas en general son herramientas fundamentales, metodológicas, teóricas y educativas que deben contribuir a la formación de una conciencia crítica nacional, promover el amor a lo nuestro, y la valoración y preservación de nuestro rico acervo cultural, es decir, una conciencia transformadora para afirmar la plena dignidad de nuestra condición humana. Todo ello en la medida en que el conocimiento debe ser una fuerza liberadora y afirmativa de las potencialidades humanas, posibilitando además el acceso a las adquisiciones culturales, tecnológicas y científicas para la elevación del hombre en comunidad, reconociendo los aportes milenarios de los pueblos aborígenes.
La filosofía no es un saber abstracto sino que implica un compromiso con la realidad. Sin rechazar las categorías que provengan de otras latitudes, nuestra mayor meta es, desde la filosofía peruana, la constitución de un pensamiento propio que recoja los valores y aportes de las ciencias, las artes, la cultura popular y de todas las manifestaciones de nuestro patrimonio nacional. Creemos que todo ello debería estar incorporado como lineamiento en los currículos educativos a nivel nacional. Por esta razón se debe normar la enseñanza de filosofía en los establecimientos escolares del país.
La filosofía peruana es un saber continuo que no nace con la colonización sino que se enraíza en el legado milenario de los pueblos prehispánicos cuyos avances civilizatorios dan cuenta de un alto desarrollo cognoscitivo y que se sintetizan en la armonía del hombre con la naturaleza, el principio de la acción comunitaria y el respeto a la Pachamama, es decir, el medio ambiente.
En suma, creemos que la filosofía peruana puede contribuir a la construcción de una cultura nacional diversa, plural, democrática e igualitaria dentro de un Estado que tenga un carácter fundamentalmente intercultural.
Suscriben esta Declaración los abajo firmantes, asistentes al XV Congreso Nacional de Filosofía.
Puno, 30 de octubre de 2015

viernes, 22 de julio de 2011

Presentación de libro de Ricardo Paredes Vassallo

Presentación del libro:
De la vida, leyes y principios
Ricardo Paredes Vassallo




Eduardo Hernando Nieto, Gustavo Flores Quelopana, Víctor Samuel Rivera, Zenón Depaz

Fecha: 22 de julio de 2011/Lugar: Casa de la Cultura (Estación de Desamparados, Lima)/Hora: 6:00 pm
 
VISITANTES
Contador
 
VISITANTES EN LINEA
tracker
 
ESTOY EN