Víctor Samuel Rivera

Víctor Samuel Rivera
El otro es a quien no estás dispuesto a soportar

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Doctor en filosofía. Magíster en Historia de la Filosofía. Miembro de la Sociedad Peruana de Filosofía desde 1992. Crío tortugas peruanas Motelo y me enorgullezco de mi biblioteca especializada. Como filósofo y profesor de hermenéutica, me defino como cercano a lo que se llama "hermenéutica crítica y analógica". En Lima aplico la hermenéutica filosófica al estudio del pensamiento peruano y filosofía moderna. Trabajo como profesor de filosofía en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos; he trabajado en Universidad Nacional Federico Villarreal desde 2005. He sido profesor en la Facultad de Teología Pontificia y Civil de Lima hasta 2014. He escrito unos sesenta textos filosóficos, de historia de los conceptos, filosofia política e historia moderna. Tengo fascinación por el pensamiento antisistema y me entusiasma la recuperación de la política desde el pensamiento filosófico. Mi blog, Anamnesis, es un esfuerzo por hacer una bitácora de filosofía política. No hago aquí periodismo, no hago tampoco análisis político de la vida cotidiana- De hecho, la vida cotidiana y sus asuntos no son nunca materia del pensamiento.

jueves, 16 de diciembre de 2010

El mercado Montealegre






Movimiento en el mercado de los libros
del Marqués de Montealegre


Víctor Samuel Rivera
Miembro de la Sociedad Peruana de Filosofía

Queridos lectores:

Me acuso de un cierto descuido por mi blog, en particular en las últimas ocho semanas. Pero alguna vez debo tomarme en serio las opiniones de los médicos en lo que a mi persona se refiere. El médico dice, “no, profesor, no trabaje usted. Descanse, ¿qué le cuesta tomarse unos días para no hacer nada?”. He pasado años trabajando muchísimo, y de alguna manera –como dice Aristóteles- “el hábito tiende a convertirse en naturaleza”. No puedo, pues, abstenerme de trabajar del todo. El “descanso” es para mí un inmenso vacío del que creo poder excusarme algo. Existe el reemplazo del trabajo, el trabajo sustituto, el pseudotrabajo, que es una nada productiva. Esa idea me gusta más, aunque no pueda abandonarme del todo a ella. Entonces me he dedicado a la valorización económica de mis libros. Acabo de descubrir que mi William Havey, La circulation du sang , de 1879 es una auténtica joya bibliográfica, que vale unos 400 Euros; llevo la desilusión de que mi largamente centenario ejemplar del escéptico Juan Maldonado, Comentario a los cuatro evangelios, fechado en Lugdunum, 1604, vale en realidad lo mismo que mi libro de William Harvey. En este ocio he descubierto algo interesante sobre José de la Riva-Agüero y Osma, un dato interesante para los que hacen de su ocio lo que yo con el mío: mirar y admirar sus propios libros.

En el periodo en que comenzaron a volverse públicas mis obras sobre el Marqués de Montealegre, las obras de nuestro marqués, José de la Riva-Agüero y Osma, se han revalorado en el mercado de libros de colección. Hace un año apenas, sus folletos y obras más antiguas no aparecían en los mercados de libros raros de Europa. Esto entre 2008 y el presente. Confieso que intenté encargarme algunos en España, Italia y Francia sin mayor éxito entre 2004 y 2006, que fueron los años en que hice acopio de sus trabajos para desarrollar mis investigaciones, entonces en pañales. Una vez me dijeron en Madrid, “sí, nos acordamos de él, pero no se consigue nada”. Bien por los españoles, que deben recordar a uno de los hombres que más amó e hizo por su patria fuera de España en el siglo XX. Pero mucho recuerdo a falta de libros. "¿Cómo no nos vamos a acordar de Riva-Agüero?" me dijo un catedrático de Salamanca. Pero ni folletos, ni manuscritos. Nada de nada. Pues bien, en los últimos meses se ha reimpreso obras de Montealegre para ponerse a la venta. Hoy se puede comprar por 120 Euros (fuera del transporte) su preciosísimo (y muy raro) El Perú histórico y artístico (1921), que hace un par de años no existía. Y la obra ha sido reimpresa. Eso revela que ha adquirido demanda incluso aparte del ámbito de los coleccionistas de antigüedades literarias. Un fantasma recorre Europa.

Como se sabe, los tomos de las so-called “Obras Completas” de nuestro marqués, que aquí no se terminan de vender desde la época del primer desgobierno del señor Fernando Belaunde (para los lectores extranjero, circa 1965), sueltos valen igual en Europa que las obras de Víctor Cousin, ese gran ministro del Rey Carlos X, impresas en el siglo XIX: 30 Euros cada tomo (por separado/ precio en Lima: 10 soles). Su tan poco acogido Por la Verdad, la Tradición y la Patria (1937-1938), que casi se abren al paso en los suelos de Lima junto al polvo y la polilla, se tasan en Europa entre 60 y 250 Euros, obviamente sin los gastos de envío. Un folleto de los años treinta: 60 Euros; un libro de su juventud en buen estado es una auténtica joya de librero. Miro y remiro las separatas de discursos subrayadas y anotadas, libros comentados, apuntes de diversas fechas y otras maravillas que a lo largo de los años me ha regalado o vendido muy barato quines aprecian mi investigación y me felicito a mí mismo. Lo que hace un lustro era chatarra literaria peruana ahora son gemas de bibliófilo. ¿La clave? El alza de los libros de Montealegre es el Sabbath de mi trabajo, es el reposo productivo, una analogía con el divino trabajo que no hacemos, sino que nos hace.


Y así descanso, cumplo con los requerimientos de los mil médicos que me asedian y sé, dentro de mí, que el carro del evento arroja flores de gratitud al que sabe que es llevado, y que, desde las bridas, lleva. El sabio es más sabio si se acerca a su modelo, aquel que sin actuar las pequeñeces, es el deseo de todo lo que se mueve, el que, indiferente al movimiento, es a su vez el pensamiento del movimiento y, por ende, su motor.

Volveré sobre el tema. Caetera desiderantur…



Acceso a "Dios Patria y Rey. José de la Riva-Agüero y Javier Prado (1904-1905)", en Araucaria, 24, 2010. Haga click aquí.

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